miércoles, 29 de enero de 2014

Estrellas y mugre.

Retorna el frío y su alarde de nostalgia,
con su gélida tortura llega en busca de revancha.
Agacho la cabeza y sigo:
Mi abrigo lo perdí donde se ganan las palabras.

La ciudad vuelve a teñirse con su manto gris
sobre el espejo de asfalto que nos engulle.
La gente a contrarreloj busca su fin
en este laberinto de estrellas y mugre.

Veo marchitar el paisaje y florece la poesía,
con mi archienemigo el viento...Nada nuevo,
perro fiel es el invierno que nunca me abandonó.

Maldita cordura la que llevó a alejarte,
cruzar la frontera del recuerdo,
declarar la guerra a la rutina.
Por eso hoy llueve,
y amar es un verbo más que un arte.

Ahora que solo eres nostalgia
aún derrumbado te sostengo la mirada.
Pero, qué es la urbe sino una cárcel de semáforos
y la fuga un corazón compartido entre iguales.
Lo sórdido del tiempo es su fugaz galope
y un bombardeo de estrellas desteñidas en mi ventana.

Regálame tus ojeras, tú que me ausentas del mundo;
que yo ya forjaré una sonrisa a golpe de verso.
Regresa cual golondrina, pinta de verde oxidados parques,
borra la niebla que ciega a la vida.

Ven, ven como relámpago en la tormenta,
ven para alumbrar mi faro.
Sé el crepúsculo que remate a esta noche infinita
adicta a soñar con dosis de tinta y locura.